jueves, 6 de octubre de 2011

Miguel Primo de Rivera

Miguel Primo de Rivera nace en Jerez de la Frontera el 8 de enero de 1870. Hijo de Miguel Primo de Rivera y Sobremonte y de Inés Orbaneja y Pérez de Grandallana, Miguel Primo de Rivera pertenecía a una familia jerezana de gran tradición militar. En ella había destacado su tío Fernando Primo de Rivera y Sobremonte, primer marqués de Estella en 1831–1921 , distinguido durante la Tercera Guerra Carlista, gobernador de Filipinas y varias veces ministro de la Guerra. Su abuelo, José Primo de Rivera, participó en la Guerra de la Independencia y luego en la de la Emancipación Americana, y siguió posteriormente una larga trayectoria marítima militar hasta llegar a presidente de la Junta del Almirantazgo en 1837, senador por Cádiz y, en 1839, en el gobierno que casi al fin de la regencia de María Cristina de Borbón formó Evaristo Pérez de Castro, se le confió el Ministerio de Marina e interinamente el de Hacienda. Su bisabuelo, Rafael de Sobremonte, tercer marqués de Sobremonte y mariscal de campo del rey, fue virrey del Río de la Plata. Y su hermano pequeño, Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, héroe de Monte Arruit, condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando a título individual, por su actuación al frente del Regimiento Alcántara nº 14 en Julio de 1921, durante el Desastre de Annual. A la edad de catorce años ingresó en la Academia Militar tras completar la instrucción, fue destinado a Melilla, destino en el que logró una serie de rápidos ascensos que le llevaron al grado de capitán, obteniendo incluso la Cruz Laureada de San Fernando. Desarrolló la mayor parte de su carrera militar en destinos coloniales, como Marruecos, Cuba 1895–1897 y Filipinas a donde acompañó a su tío, Fernando Primo de Rivera. Se casó en 1902 con Casilda Sáenz de Heredia, con la que tendría seis hijos. En 1908, fue ascendido a coronel y poco después quedó viudo, al no sobrevivir su esposa al parto de su sexto hijo. En 1909 fue destinado al norte de África, tomando parte en la Guerra de Marruecos. En 1912 fue nombrado general de brigada, por sus méritos militares. Era el primer militar de su promoción en llegar al generalato. En 1915 volvió a la península, como gobernador militar de Cádiz. A partir de 1928 comienza el declive malas relaciones con el rey, plasmadas en su conocida frase: "a mí no me borbonea nadie"; aumento de los grupos de oposición y de la organización de los republicanos. Paralelo a esto, el general intenta remediar su soledad de viudo: las relaciones con Niní Castellanos, sin embargo, no llegan a buen fin. El año 1929 y los comienzos del treinta significan el fracaso de la Asamblea Nacional Constitutiva y de la non nata Constitución de 1929. Y con ellas la del régimen. El hundimiento dictatorial acabó por llegar. El rey y el ejército ya no tienen suficientes puntos de acuerdo con el general que implantó. En enero de 1930 Primo de Rivera dimitió y comenzó su exilio en París. Allí tuvo que sufrir no sólo achaques físicos, sino perplejidad moral. Murió el 17 de marzo. Su entierro constituyó una importante manifestación de duelo que contrastó con el casi mutismo oficial.



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